El sonido del silencio

La mayoría de estaciones de radio de Internet en silencio para expresar la gravedad y la importancia de las tasas impuestas por el Copyright Royalty Board.

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Enrique Dans le está haciendo mucho daño a Twitter: por su culpa muchos piensan que sólo sirve para que sepamos cuándo se levanta o se acuesta alguien. En realidad, el twitter de Enrique Dans es mucho más (¡gracias, Enrique!). Creo que la clave está en saber filtrar lo que te interesa y lo que no. No porque Ramón Trecet me haya presentado algunas de las músicas que más disfruto quiere decir que todo lo que ponga en su programa me guste. Lo mismo pasa con Twitter.

Save Net Radio!

Esto viene a colación porque, si no fuese por Twitter y, en concreto, por el twitter de Mauro Fuentes (¡gracias, Mauro!) no me habría enterado de que hoy es el día del silencio en la radio a través de Internet (traducción libre y acelerada de la noticia del 26 de junio publicada en esta página de SmoothJazz):

Hoy permanecen en silencio la mayoría de estaciones de radio de Internet… muchas lo están para expresar la gravedad y la importancia de las escandalosamente injustas tasas impuestas por el Copyright Royalty Board (organismo estadounidense encargado de la regulación de los derechos de autor). Los artistas que se pueden escuchar en SmoothJazz.com y SmoothLounge.com están de acuerdo en renunciar a esos excesivos derechos para que podamos incluir su música en nuestra emisión mundial. Estos artistas y sellos discográficos comprenden el valor de la radio de Internet y están de acuerdo con nosotros en que el Copyright Royalty Board ha pecado de falta de perspectiva con relación a las terribles tasas que tienen intención de cargar a las emisoras Web. Por desgracia, hay muchos artistas que no pueden renunciar a estos derechos por culpa de vínculos contractuales con sus compañías discográficas y, muy a nuestro pesar, no podrán escucharse en esta emisora.

Así mismo, aquellos de nuestros colegas que emiten música de otros géneros no están en situación de pedir a esos artistas que renuncien a sus derechos debido a sus obligaciones contractuales. Es un verdadero cambio de tornas en la industria de la música tras el que permanecer independiente significa defender la libertad de expresión. A pesar de que el Congreso nos apoya es posible que no llegue a tiempo y, aunque a nosotros la regulación del 15 de julio no nos obligará a permanecer en completo silencio, queremos ser solidarios con nuestras emisoras compañeras de Internet y te animamos a visitar hoy mismo SaveNetRadio.org para saber cómo hacerte oír. ¡Se trata de salvar la radio de Internet!

Y hay que salvarla, sí. Por muchas razones, pero siendo egoista porque si Ramón Trecet decide dejar de hacer Diálogos 3, Internet va a ser la única forma de poder escuchar algo… distinto.

eMusic

Di no al DRMMe gusta la música. Por suerte, soy un carca y cuando voy al Carrefour muchos de los discos que venden a 6 euros me interesan. Pero claro, hay artistas que jamás encontraré allí. Además, no me gusta el DRM. Por eso estuve probando eMusic.

Me di de baja hace cuatro meses, así que es posible que muchas de las cosas que cuento aquí ya no sean ciertas. Por desgracia, creo que la mayoría seguirán siendo verdad en el momento en el que escribo estas líneas. Aquí va una lista de mis impresiones tras unos seis meses suscrito a su servicio:

  • buscador ineficaz: si buscas afro celt sound system (un grupo) se obtienen 391 resultados.
  • problemas con la calidad de las descargas: parece que el proceso de digitalización no era óptimo y varias canciones tenían saltos, repeticiones o algún otro tipo de error. A favor de eMusic diré que por cada canción defectuosa me dieron la posibilidad de bajar otra gratis. Eso sí, no solucionaron el problema.
  • catálogo pobre: a pesar de ofrecer más de millón y medio de pistas, en cuanto seas un poco exigente no tendrán lo que buscas. O, por casualidad, no tenían lo que me interesaba a mí.
  • muchos discos de karaoke: palabra que está en diccionario de la RAE, algo que no tiene que ver con eMusic pero que no deja de sorprenderme.
  • muchos discos de homenaje: buscas discos de una banda y te encuentras con otra que interpreta sus canciones, algo subtitulado como un homenaje.
  • muchos discos con no todas las pistas disponibles: como el de homenaje a Javier Krahe, o uno de los Pixies. No se aportaban razones ni fechas en las que se dispondrá de las canciones que faltan.
  • los discos desaparecen y vuelven a aparecer en el catálogo: sin aviso ninguno, como pasó con uno de Arctic Monkeys. Lo puse entre mis favoritos, para comprarlo más adelante y, cuando me quise dar cuenta, ya no estaba ni en el catálogo ni en mis favoritos.
  • cuando un disco desaparece del catálogo, desaparece de la lista de favoritos: se te queda cara de tonto, intentando recordar si de verdad llegaste a añadirlo.
  • cuando un disco desaparece del catálogo, desaparece de la lista de discos comprados: no queda rastro. Por lo tanto, eMusic incumple uno de sus compromisos: que puedes descargarte los discos que quieras de su catálogo tantas veces como quieras mientras dure la suscripción. Ésta fue una de las razones por las que me di de baja.
  • además, si el disco desaparece, no queda constancia de que lo compraste en eMusic: no tengo forma de saber qué discos de mi discoteca he comprado en eMusic, no hay factura de ningún tipo porque la suscripción sólo muestra que se pagó por comprar un número de discos (de canciones, más bien).
  • la compra de discos completos no implica ninguna ventaja: como la posibilidad de descargar una versión en PDF del libreto.
  • no existe una herramienta de vigilancia: por ejemplo, para que te avisen cuando llega un nuevo disco de un artista favorito, de un género determinado o cualquier otro tipo de evento.
  • es necesario introducir la contraseña una y otra vez para acceder al perfil: si se trata de impedir que otros puedan comprar lo que quieran con nuestra cuenta bastaría con pedir la contraseña en el momento del pago, no antes.
  • no hay una lista de discos próximos: aquellos discos que llegarán en breve, sólo se avisa de algunos de ellos.
  • no hay herramienta de descarga para Linux: la que ofrecen no está actualizada.
  • me di de baja y nadie se ha puesto en contacto conmigo para saber las razones: y eso que les comenté que tenía algunos comentarios que hacer al respecto. No es que considere mi opinión como algo fundamental y de importancia suprema para el funcionamiento de la empresa, pero soy un cliente y deberían preguntarse por qué no quiero seguir con ellos. Aunque quizá ya lo sepan.

Dejé de estar suscrito a eMusic el pasado diciembre, poco antes de que empezase el 2007. Espero que eMusic mejore, porque el precio es realmente competitivo y me gusta que exista la competencia, que en la venta de música a través de Internet no todo sea iTunes. Espero que se estén esforzando mucho y que, con el tiempo, me vuelvan a tener entre sus clientes.

EMI abandona el DRM

A veces, los comentarios son casi tan interesantes (o más) que las propias entradas de algunos blogs.

Stewie iPod AdSeguramente ya estés hasta las narices de lo mucho que se está hablando últimamente sobre la muerte del DRM en todos lados. Para los que aún no lo sepan, Apple y EMI han llegado a un acuerdo y la música de esta discográfica se venderá sin protección a través de iTunes por un poco más.

¿Es bueno o malo el DRM? Creo que depende del producto en el que se utilice. No es razonable que compre un CD y este sistema de protección me impida hacer una copia para poder escucharlo en mi ordenador, algo para lo que se supone que estoy pagando un canon. Pero sí lo es para controlar el número de veces que veo una película alquilada.

Esta pequeña conversación entre Enrique Dans y uno de sus lectores a partir de su reflexión sobre EMI, Apple y el DRM es muy ilustrativa. El lector comienza así:

Es cojonudo que no haya DRM. Seguro que lo proximo es que la matricula de los MBAs la dan gratis

A lo que Enrique contesta:

Kiki, no puedo entender tu comentario viniendo de una persona a la que asumo cierta experiencia. ¿Qué tiene que ver el DRM de la música con un MBA? Cuando compras una canción, deberías poder utilizarla como te dé la gana, sin restricciones. Es como debe ser. Es tuya. La has adquirido. Y por más veces que la reproduzca otra persona, el artista ni se despeina, ni suda, ni trabaja ni un ápice más. En un MBA cada hora de clase está curradísima, trabajadísima, yo te aseguro que me dejo mucho en cada clase tanto en el esfuerzo de impartirla como en el de preparación, es complejo, duro y no lo puede hacer cualquiera (y si no, reto a quien haga falta a dar clase a alumnos tan exigentes como los nuestros y salir sistemáticamente con una media por encima del 8 sobre 10). Ni el producto tiene DRM, ni te restringe el uso que hagas de él una vez que lo has adquirido. Simplemente, no es gratis porque no debe serlo, porque ofrecer el producto conlleva un trabajo que hay que pagar. No tiene NADA que ver.

Uno pensaría que la cosa quedaría ahí, como suele pasar. O que la respuesta del lector, si la hubiese, sería en tono ofensivo, una serie de descalificaciones e insultos. Pero no, resulta que su primer comentario era un cebo:

Estimado Enrique,

Estoy de acuerdo en que es comparar churras con merinas, pero el DRM como tal no es intrínsecamente maligno sino que gestiona unos derechos asociados a unos activos digitales. Y el problema no está en el DRM como tal sino en los derechos asociados.

El mundo de los derechos sobre la propiedad audiovisual no es un tema que se pueda gestionar de una manera simple. Por ponerte un caso hay obras cuyos derechos solamente se tienen para emisión un número determinado de veces. En líneas generales el DRM vendría a reflejar desde el punto de vista “software” la complejidad legal del mundo real de los derechos. Creo que sin DRM es muy dificil asegurar un plan de negocio de venta de activos digitales on-line a no ser que se base en la publicidad.
Otra cosa muy diferente es el tema de los estándares, de tal manera que efectivamente, el disfrute de la obra se realice por parte del que la ha adquirido sin cortapisas, es decir que no nos obliguen a usar estándares cerrados.

Lo del MBA lo he puesto como un ejemplo brutal de lo que ha pasado con esta industria. Hemos pasado de comprar discos de vinilo todos los meses a disponer de miles de canciones disponibles – y todo gratis. La comparación es como si en el mundo educativo los MBAs pasaran a ser gratis o los Ferrari estuvieran al alcance de todo el mundo.
Afortunadamente (para tí, Enrique) tu negocio está basado en un modelo tradicional de enseñanza que no ha sufrido un impacto negativo por la evolución de las TIC, sino todo lo contrario.

Tomado del blog de Enrique Dans, interesante por lo que dice él y por cómo responden sus lectores.

Contradicciones

Las discográficas compran catálogos de discos y no los publican.

Leo en ELPAIS.com que EMI descabeza la división de música por la caída de ingresos.

ManthingEspero que los nuevos encargados de llevar las riendas de EMI tengan ideas frescas, novedosas, arriesgadas… como, por ejemplo, reeditar la inmensa cantidad de discos descatalogados que poseen. Un pequeño ejemplo de lo que pasa en BMG (es una suposición por mi parte que en todas las discográfica pase lo mismo) y del que merecería la pena hablar en profundidad: los discos de la etapa de Michael Manring en Windham Hill están descatalogados.

Voy a soñar un poco: la nueva directiva va a coger todos esos discos que tanto les costaría sacar al mercado para, por fin, sacarles partido. En lugar de volver a imprimirlos van a pasarlos a MP3 (OGG sería demasiado pedir), sin DRM, y a buen precio.