Aprovechar la oportunidad

Callejón de la monja, monja incluida.

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Callejón de la monja


Gracias a Maricarmen por la foto.

Los aseos de Internet

El conocimiento se encuentra cuando menos te los esperas.

Leo en Microsiervos:

Los blogs son las paredes del aseo de Internet.

Es cierto, como demuestra esta fotografía tomada a la pared de un aseo:
Los blogs son las paredes del aseo de Internet
Para que el envío de comentarios fuese factible se necesitarían paredes mucho más grandes. Y como se trataba de algo impracticable, se crearon los blogs. Normal.

El polizón

El estado de nuestro alojamiento en Santiago dejaba mucho que desear.

Mientras estábamos en nuestras habitaciones alguien intentó colarse:
El polizón
Por suerte, no lo consiguió: ya le habíamos cogido cariño a la cucaracha.

Los peligros de Internet

Mira si será peligroso que hasta se conoce gente.

Internet es un lugar mu peligroso. Aunque hay quien dice que está en Santander, yo no estaría tan seguro. El simple hecho de que todo el mundo pueda leer lo que escribo aquí implica que estoy perdiendo parte de mi privacidad. Cualquier persona podría obtener ciertos datos sobre mí, ¡incluso intentar ponerse en contacto conmigo! Seguro que para nada bueno, seguro.

Justito, justito, lo que yo he hecho estas vacaciones.

Hemos estado en Santiago de Compostela. Han sido unos días fantásticos, qué os voy a contar que no sepáis ya. De este viaje recordaré muchas cosas con satisfacción, pero probablemente lo mejor haya sido que me puse en contacto con alguien que no conocía de nada para ver si le apetecía tomar un café conmigo. Y nos lo tomamos, sí señor.
Pedro Jorge y un enrea
Por desgracia me fui con mal sabor de boca, y por su culpa: estuve tan cómodo que el rato pasó rápidamente. Se me quedaron en el tintero muchas preguntas. Claro que se trataba de tomar un café, no de entrevistarle. Creo que esto dice mucho sobre Pedro Jorge.

Antes he comentado algo que no era del todo cierto. Él sí que no me conocía a mí de nada, pero yo a él sí, de alguna manera. Leo lo que escribe en su página con frecuencia y no precisamente por obligación. Es decir, que compartimos gustos. Conocer en persona a alguien con este bagaje es jugar con ventaja. De hecho, sabía mucho menos de antemano sobre los amigos que hice en la universidad y fíjate.
Los diarios personales están bien, pero con una bitácora se conoce gente
Pagó él. Te debo uno.