Historia de aquí: Al día en una hora Visual Basic 4

Cómo llegué a escribir mi primer libro.

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En 1996 pasaron muchas cosas. La más importante para mí fue la publicación de mi primer libro.

Visual Basic 4

Era más bien un librito, de 128 ((Los libros de esta colección tenían todos ese número de páginas. Como informático, siempre me ha parecido algo curioso.)) páginas. No era el primero que escribía, tuve la mala suerte de entregar mi Al día en una hora sobre Visual Basic 3 justo cuando Microsoft lanzó Visual Basic 4. La nueva versión incluía tantos cambios que, sin la ayuda de cierto maurciano, hubiese sido complicado, si no imposible, entregarlo a tiempo.

La serie Al día en una hora, publicada por Anaya Multimedia e ideada por Grupo ROS ((Julián Casas y Joaquín Suárez a la cabeza, José María Delgado con ellos.)), era de lo más interesante. Fieles a su eslogan, te enseñaban “lo mínimo que debes saber para estar al día”. Costaban 495 pesetas (unos 3 euros) y cabían en un bolsillo.

Cada libro de la colección seguía un “tema” distinto que el autor podía escoger. Estaba claro por dónde tenía que salir yo, algo de ciencia ficción. En un derroche de imaginación me decidí por Star Trek. En breve os contaré más sobre las consecuencias de esta decisión. Mejor aún, dejaré que sea otro quien os lo cuente.

¿Cómo empezó alguien como yo a escribir para Anaya? Simple: por casualidad. Y porque soy un enrea. El primer año de universidad fue decepcionante, me imaginaba que sería algo parecido a lo que Cervantes describía en El licenciado Vidriera. Aunque, ahora que lo pienso, no recuerdo qué idea de la universidad tenía, sólo recuerdo haber hecho cientos de veces esta comparación. El caso es que, además de estudiando, me pasé el primer año intentando averiguar qué se escondía tras cada puerta del campus.

3D Studio 4

Una tarde, paseando por uno de los pabellones para despejarme de tantas horas en la biblioteca, escuché algo muy extraño, fuera de lugar: ¡alguien estaba tocando el piano! Era en uno de los despachos que no conocía. Me acerqué a la puerta sin saber que lo que iba a encontrar cambiaría mi vida para siempre. Si no recuerdo mal (que seguramente sí) allí se encontraba un señor cano tocando un teclado, otro con gafas jugando en un ordenador y otro alto mirándoles. El del pelo blanco me invitó a pasar y allí me hubiese quedado toda la tarde si no fuese porque tenía clase. Acaba de conocer a George ((Creo que esto ocurrió allá por 1992. Desde entonces somos amigos, posiblemente porque nunca ha sido profesor mío.)).

El despacho de George era el lugar más atípico de toda la politécnica. La puerta estaba siempre abierta para cualquiera que quisiese asomarse. En el laboratorio éramos bienvenidos los más enreas del lugar. Se trata de una época que recuerdo con especial cariño. Cuando casi nadie sabía qué era Internet allí estábamos nosotros, con Gopher, Mosaic, utilizando unos ordenadores muy raros llamados Macintosh, montando Linux en un ordenador que podría llamarse Frankenstein ((Su monstruo, en realidad.))pero que se llamaba MZ ((¿Por qué? Puede que por Mazinger Z, o quizá porque los dos primeros caracteres de los ejecutables EXE de Windows eran, precisamente, esos.)). Para alguien como yo, que había pasado toda su vida en un pueblo de poco más de cinco mil habitantes, aquello era lo más cercano al paraíso que podía imaginarse. Era lo que yo pensaba que sería la universidad.

Así que, cuando la gente de Grupo ROS le preguntó a George si conocía a alguien capaz de escribir estos pequeños libros, él dijo que sí. Preguntó a su grupo de acólitos quiénes estarían dispuestos para la misión, dimos un paso al frente, nos repartimos los temas disponibles y quedamos en vernos una semana después para la entrevista.

Correo electrónico

En una de las prácticas de primero de carrera, en lugar de crear mi propio sistemas de menús aproveché para aprender a utilizar las Turbo Vision ((Llamábamos a estas bibliotecas las turbovision. Alberto San Millán, compañero de fatigas, me prestó los manuales. Creo que fue la primera persona que conocí que pagaba por el software.)). Hubiese tardado menos en programar lo que necesitaba, claro, pero aprender cómo funcionaba todo aquello fue una suerte porque el siguiente paso lógico era que te picase la curiosidad por Visual Basic. El tema que me tocó para la entrevista fue ese, claro.

No era ningún experto pero había jugado bastante con la versión 3 de Visual Basic, de manera que aproveché esa semana para empaparme a fondo, estudiar lo que no aún no había tocado del entorno de desarrollo y preparar un índice de contenidos con lo que yo creía que debía contener un libro de esas características. Tras siete días me encontraba preparado, seguro de mí mismo, capaz de responder a cualquier pregunta, de comerme el mundo.

Cuando llegamos al lugar de la entrevista estaba, no hay mejor manera de expresarlo, cagado. De pequeño, si me preguntaban qué quería ser de mayor, empecé respondiendo que “cocinero, para poder hacer la comida si mis padres se divorcian”. Tan joven y ya preocupado por comer. Con los años, el amor a la lectura me hizo soñar con ser escritor. Si la entrevista salía bien podría ser algo parecido, de ahí los nervios.

Lo cierto es que no sé muy bien si fue bien, mal, o si sólo necesitaban desesperadamente a alguien capaz de hacer el trabajo, me gustaría poder ver qué ocurrió en realidad. En cualquier caso, aquella entrevista me brindó la posibilidad de escribir. El resultado, el pequeño libro de 128 páginas que os presenté antes. Con él empezó todo.

Y esto os lo cuento, nietecitos, que parezco el abuelo Cebolleta con una de sus batallitas, porque un amigo mío, Rafa Fatuarte, me envió hace ya algunos meses otra parte de esta misma historia, mucho más interesante, y me pareció necesario ponerla en el contexto que viví antes de compartirla con todos vosotros.

Permanezcan a la escucha.

Actualización: a esto me refería.

11 comentarios en “Historia de aquí: Al día en una hora Visual Basic 4”

  1. JUAS!! que tiempos aquellos de la politécnica.
    Ese fue también mi primer libro. Aun recuerdo cuando fuimos todos juntos con el Opel Corsa de George a Badajoz a entrevistarnos con el GRUPO ROS, recuerdas Andy?

    Tambien otro recuerdo entrañable de aquella epoca era nuestro querido mz, un servidor linux slackware funcionando en un 386 con 4 megas que hicimos poniendo piezas de hardware entre todos. Y tiraba bien, y era multiusuario donde un windows95 seria impensable con ese hardware.

    Tb recuerdo el servidor de correo del Mac68030, un pequeño mostruito que en tiempos llevaba más volumen de correo que el CONVEX… ahh sip, el CONVEX… que buenos aquellos y la de mp3´s de buena música comprimidos alli 🙂

    Un abrazo,

    Trin.

  2. ¡Hombre! Claro que me acuerdo. ¿Es posible que fuésemos tú, Ángel, macro y yo? ¿O vino alguien más? Qué mala memoria.

    Algún día habría que contar la de cosas que MZ permitió hacer. 😉

  3. Noto un cierto ambiente de añoranza… ¿Sigues escribiendo libros? A ver si contagias a Grumo ese placer tuyo por la lectura.
    Por cierto, ¡vaya ojos más bonitos! Inúndalos de cultura y que la difunda. Un abrazo.

  4. Pues sí que lo añoro, Jorge, sí. Fue una época divertidísima, muy creativa, muy especial.

    Sigo escribiendo, sí, pero no tanto como antes, GrumoGuille no nos deja tiempo para nada. Ahora que dices lo de leer, aún no lee, pero ya pasa las páginas de los libros y se fija en los dibujos. Los ojos azules los ha heredado de su abuela Chon, dicen que entre el sexto y el noveno mes se define el color, no estaría mal que se le quedasen así. 🙂

  5. Añoranza, no sé, pero sin lugar a dudas muy buenos recuerdos de aquella época. Por cierto, ¡un gran abrazo para todos a los que no os veo desde hace siglos! Especialmente para Andy, al que no veo desde la época de Papiros.

  6. No sólo tengo buenos recuerdos de aquella epoca, además creo que todos aprendimos mucho, muchísimo. Personalmente toda esa experiencia, técnica y personal, me ha servido enormemente durante todos estos años. Gracias y abrazos a todos los que formamos parte de aquello.

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